AUTOMASAJE PARA ALIVIAR LAS MOLESTIAS EN LOS PIES

Nuestro día a día nos lleva de un sitio a otro, la mayor parte del tiempo con prisas y nuestros pies son los que se llevan la peor parte de esta vida ajetreada, a lo que podemos sumar que el calzado no siempre está pensado para su comodidad. La zona de los metatarsos, situados en la almohadilla que comienza donde terminan los dedos, soporta el peso del cuerpo cuando comenzamos el paso, por lo que la carga que reciben, puede producir un malestar que, si se mantiene en el tiempo, puede llegar a producirnos metatarsalgia, la cual puede ser una patología muy dolorosa. 

En esta microsesión realizaremos un automasaje para aliviar estas molestias.

Utilizaremos una pelota pequeña y dura, realizaremos el automasaje de pies, aunque, si la molestia es grande, podemos empezar a soltar la musculatura sentados.

Comenzamos situando la pelota en la almohadilla, teniendo cuidado de no situarla justo debajo de la unión de los dedos. Con ambos pies a la misma altura y doblando un poco las rodillas para no sobrecargar la otra pierna, comenzamos a hacer abanicos con el pie manteniendo el talón fijo y desplazando así la pelota de un lado a otro durante un minuto. Puede ser doloroso, pero respirar lentamente y soltar el aire por la boca nos puede ayudar a que sea más llevadero.

A continuación, situamos la pelota en el borde externo del pie y la deslizamos adelante y atrás durante otro minuto, respetando la misma postura. Seguiremos el automasaje deslizando la pelota por el borde interno.

Para finalizar, centramos la pelota en la almohadilla y, sentándonos o simplemente apoyando la rodilla contraria en el suelo, incidimos en la zona del pie que está sobre la pelota presionándola y deslizando desde centro hacia los bordes con ambas manos para ayudar a que el arco de la zona metatarsiana se pronuncie y alivie la tensión. Podemos trabajar también de igual modo los dedos del pie, deslizándolos para que se estiren hacia el suelo e, incluso, estirando hacia el suelo con una mano y hacia el tobillo con la otra. Con un minuto o dos nuestro pie se sentirá mucho más suelto.

Levántate y camina un poco y compara cómo se siente cada pie, observa en efecto en toda la cadena posterior.

Ahora te toca a ti, no pierdas el tiempo y haz el otro lado!!!!

Publicado por lourdes

Soy una apasionada estudiosa de como devolver a nuestro cuerpo su elasticidad natural.

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